¿Qué es ser un dueño responsable?

 

Los animales no son cosas. Antes que nada, tenemos que saber que no somos "dueños" del animal, sino sus amigos y protectores. Los animales de compañía no son objetos ni esclavos que nos pertenecen, por mucho que hayamos pagado dinero por llevarlos a nuestra casa.* Gatos y perros son parte de la familia y como tales hay que tratarlos.

  1. No es suficiente procurarles alimento, agua y un lugar para dormir. El alimento debe ser el adecuado para su especie, tamaño, edad y otras características particulares de cada individuo. Debemos tomar en cuenta cuánta energía gastan, si tienen alguna propensión a enfermedades e inclusive sus preferencias personales. El agua debe ser fresca y el recipiente para beber debe estar impecable, lo mismo que los platos de donde comen. El lugar para dormir debe estar limpio y protegido de la lluvia, el viento y el frío. Los animales de compañía deben sentirse "en casa".
  2. La responsabilidad es grande. No podemos creer que somos dignos de nuestro animal de compañía a menos que cubramos todas sus necesidades. Además de agua, comida y techo, nuestros protegidos necesitan estar saludables. Para ello tenemos que cumplir con su programa de vacunación. La vacuna antirrábica no es suficiente. Hay otras enfermedades, muchas mortales y sin cura, contra las que deben estar protegidos. También tienen que seguir un programa regular de desparasitación (contra parásitos internos y externos), el cual podrá determinar el veterinario de confianza. Este deberá tomar en cuenta el estilo de vida del animalito para decir cada cuándo y qué desparasitante es el más adecuado para él o ella
  3. Limpieza. Lógicamente, la salud no es completa sin higiene. Además de mantener limpios sus platos, bebederos y lugares para dormir, nuestros protegidos necesitan estar limpios. Es cierto que la mayoría de los gatos no necesitan bañarse, pues ellos mismos lo hacen y su saliva es antibacterial, pero algunas razas de gatos y todos los perros necesitan bañarse cada tanto.

    Dependerá de la raza la frecuencia del baño y del cepillado, pero si queremos que su felicidad sea completa, no podemos, por ningún motivo, pasar su higiene individual por alto.
  4. Atención veterinaria. Por supuesto, al menor síntoma de enfermedad, muestra de sufrimiento, o en caso de accidentes, hay que llevarlos con su veterinario para que los examine, y seguir las instrucciones del médico para que nuestro protegido recupere su bienestar.
  5. Afecto y entretenimiento. Como guardianes de nuestros animales de compañía tenemos obligación de cubrirles sus necesidades emocionales y afectivas. A ellos les gusta pasar tiempo con nosotros y no como un adorno más o un tapete. Los animales de compañía necesitan AMOR y diversión. Requieren de nuestro tiempo y atención. Hay que tener contacto físico con ellos, acariciarlos, abrazarlos. Al igual que para nosotros los humanos, el contacto físico es vital para el correcto desarrollo de su personalidad y por supuesto para su felicidad. Tenemos que jugar con ellos cuando son cachorros y en su juventud. Cuando sean viejos necesitarán de mayores cuidados y atenciones, lo mismo que los abuelos de la familia.

¿Todo lo anterior le parece demasiado, le parece una exageración? NO TENGA ANIMALES DE COMPAÑIA, hágase un favor a sí mismo y sobre todo hágale un favor a un animal que no tiene la culpa de toparse con el egoísmo de alguien que solo atiende sus requerimientos personales, pero cree que los demás seres vivos no los merecen.

Ser un dueño responsable implica mucha dedicación, tiempo, cuidados y gastos, pero para nada quiere decir que debamos ser perfectos o ricos. Hay muchas cosas sobre ser un dueño responsable que podíamos ignorar hasta ahora, y quizás muchas veces podamos equivocarnos o podamos no darle nuestro cien por ciento a nuestro animal de compañía. Lo que cuenta es que nuestra intención sea atenderlo como se merece y que hagamos todo lo posible por lograrlo.

Lo que más nos van a agradecer (y sabrán recompensarnos con creces) es nuestro amor. Ellos no necesitan que seamos perfectos, necesitan cariño y si les tenemos verdadero cariño, nada de lo que necesitan les va a faltar.
Recordemos la regla de oro de la ética: Tratemos a los demás como a nosotros nos gustaría que nos trataran, y esto incluye a todos los seres vivos.


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