Los animales no son cosas. Antes que nada, tenemos que saber que no somos
"dueños" del animal, sino sus amigos y protectores. Los animales de compañía no
son objetos ni esclavos que nos pertenecen, por mucho que hayamos pagado dinero
por llevarlos a nuestra casa.* Gatos y perros son parte de la
familia y como tales hay que tratarlos.
- No es suficiente procurarles alimento, agua y un
lugar para dormir. El
alimento debe ser el adecuado para su especie, tamaño, edad y otras
características particulares de cada individuo. Debemos tomar en cuenta cuánta
energía gastan, si tienen alguna propensión a enfermedades e inclusive sus
preferencias personales. El agua debe ser fresca y el recipiente para beber
debe estar impecable, lo mismo que los platos de donde comen. El lugar para
dormir debe estar limpio y protegido de la lluvia, el viento y el frío.
Los animales de compañía deben sentirse "en
casa".
- La responsabilidad es grande. No podemos creer que somos dignos de nuestro
animal de compañía a menos que cubramos todas sus necesidades. Además de agua,
comida y techo, nuestros protegidos necesitan estar saludables. Para ello
tenemos que cumplir con su programa de vacunación. La vacuna antirrábica no es
suficiente. Hay otras enfermedades, muchas mortales y sin cura, contra las que
deben estar protegidos. También tienen que seguir un programa regular de
desparasitación (contra parásitos internos y externos), el cual podrá
determinar el veterinario de confianza. Este deberá tomar en cuenta el estilo
de vida del animalito para decir cada cuándo y qué desparasitante es el más
adecuado para él o ella
- Limpieza. Lógicamente, la salud no es completa sin
higiene. Además de mantener limpios sus platos, bebederos y lugares para
dormir, nuestros protegidos necesitan estar limpios. Es cierto que la mayoría
de los gatos no necesitan bañarse, pues ellos mismos lo hacen y su saliva es
antibacterial, pero algunas razas de gatos y todos los perros necesitan
bañarse cada tanto.
Dependerá de la raza la frecuencia del baño y del
cepillado, pero si queremos que su felicidad sea completa, no podemos, por
ningún motivo, pasar su higiene individual por alto.
- Atención veterinaria. Por supuesto, al menor síntoma de enfermedad,
muestra de sufrimiento, o en caso de accidentes, hay que llevarlos con su
veterinario para que los examine, y seguir las instrucciones del médico para
que nuestro protegido recupere su bienestar.
- Afecto y entretenimiento. Como guardianes de nuestros animales de
compañía tenemos obligación de cubrirles sus necesidades emocionales y
afectivas. A ellos les gusta pasar tiempo con nosotros y no como un adorno más
o un tapete. Los animales de compañía necesitan AMOR y
diversión. Requieren de nuestro tiempo y atención. Hay que tener
contacto físico con ellos, acariciarlos, abrazarlos. Al igual que para
nosotros los humanos, el contacto físico es vital para el correcto desarrollo
de su personalidad y por supuesto para su felicidad. Tenemos que jugar con
ellos cuando son cachorros y en su juventud. Cuando sean viejos necesitarán de
mayores cuidados y atenciones, lo mismo que los abuelos de la familia.
¿Todo lo anterior le parece demasiado, le parece
una exageración? NO TENGA
ANIMALES DE COMPAÑIA, hágase un favor a sí mismo y sobre
todo hágale un favor a un animal que no tiene la culpa de toparse con el egoísmo
de alguien que solo atiende sus requerimientos personales, pero cree que los
demás seres vivos no los merecen.
Ser un dueño responsable implica mucha dedicación,
tiempo, cuidados y gastos, pero para nada quiere decir que debamos ser perfectos
o ricos. Hay muchas cosas sobre ser un dueño responsable que podíamos ignorar
hasta ahora, y quizás muchas veces podamos equivocarnos o podamos no darle
nuestro cien por ciento a nuestro animal de compañía. Lo que cuenta es que
nuestra intención sea atenderlo como se merece y que hagamos todo lo posible por
lograrlo.
Lo que más nos van a agradecer (y sabrán recompensarnos con
creces) es nuestro amor. Ellos no necesitan que seamos perfectos, necesitan
cariño y si les tenemos verdadero cariño, nada de lo que necesitan les va a
faltar.
Recordemos la regla de oro de la ética: Tratemos a los demás como a nosotros nos gustaría
que nos trataran, y esto incluye a todos los seres
vivos.